HISTORIA

Los orígenes del horno Llombart se remontan a la segunda mitad del S. XIX, en la localidad de Beceite.

En 1928 Andrés Llombart, nieto del primer panadero de la familia y abuelo de la actual generación, se establece en Alcañiz como panadero, germinando lo que, con los años, se ha convertido en esta empresa. Esta semilla se refuerza con su matrimonio con Vicenta en el año 1931. El matrimonio, junto con sus cuatro hijos (Carmen, María Luisa, Pilar y Miguel), llevaron el negocio hasta nuestros días alcanzando grandes cotas de popularidad dentro de la población alcañizana, y el Bajo Aragón turolense.

La antigua historia de esta empresa es hoy en día su gran baza. La producción está basada en las recetas que, a través de 5 generaciones se han ido transmitiendo con gran cariño de padres a hijos, utilizando productos naturales, elaborando a mano nuestras especialidades, manteniendo sabores y texturas a lo largo de dos siglos. Es por esto, que somos capaces de decir sin miedo a equivocarnos y con cierto orgullo que somos artesanos del pan y de las pastas tradicionales.

 

PRODUCTOS CON HISTORIA

Muchos de los productos que ofrecemos hoy en día eran realizados tradicionalmente por las amas de casa. Estas preparaban las recetas tradicionales bien en sus propias casas bien en el obrador del horno y, posteriormente, se les ofrecía el servicio de la cocción en el horno por lo que se cobraba, la mayoría de las veces, en especie.

La evolución cultural ha hecho que estas tradiciones se fueran perdiendo, pero no el saber hacer y los productos. Las distintas recetas tradicionales han sido recogidas por nuestra familia y, los productos que se ofrecen, son una mezcla del saber hacer panadero acumulado en más de 125 años y la sabiduría popular. Todos los productos mostrados son realizados con productos naturales, siguiendo recetas centenarias y elaborados a mano.

Un claro ejemplo de estos productos son la barra casera (conocida en otros lugares como pan de aceite) o varios tipos de tortas como la de pimiento, cereza, nueces… nosotros hacíamos la masa base y las amas de casa las condimentaban a su gusto.

La barra casera: la actividad primordial de la empresa hasta los años 60 fue la de cocer los panes, pastas y tortas que nuestros clientes traían a nuestro horno. Las distintas texturas de las masas hacía en muchas ocasiones inviable el poder realizar el estirado de la masa para realizar una barra. En estas ocasiones se realizaba un corte en la masa y se estiraba. Esta forma de proceder ha sido recogida y mejorada para realizar nuestra barra casera que es, en estos momentos, uno de nuestros productos más demandados.

Tortas dulces y saladas: en la mayoría de los casos solo se realizaban tortas de pimiento, de patata, de manzana, de cerezas… a petición de nuestros clientes y utilizando siempre los productos que éstos proporcionaban. Con el tiempo esta actividad desapareció y recogimos todas estas especialidades para ofertarlas a nuestros clientes hoy, con la misma receta de siempre.

Innovando desde la tradición: nuestras nuevas incorporaciones como el palito o los brazos de alma o chocolate están elaborados utilizando masas tradicionales, dotándoles de nuevas formas y acompañándolas de condimentos como el chocolate o el cabello de ángel que tradicionalmente no se habían utilizado con estas masas, el resultado… fascinante!!!